
Hace unos días empezamos a rezar una novena a
Santa Ana y San Joaquín , padres de la Virgen María, y abuelos de nuestro Señor Jesús. Ella es patrona de las mujeres embarazadas y especialmente de las mujeres en parto, además de las familias y de los abuelos. Hay muchísimas
oraciones referidas a los hijos, a la familia. Tan cerca han estado de la Virgen y de Jesús, que muy poderosa es su intercesión.
Yo, la verdad no conocía mucho de sus vidas, hasta que leí el libro
"Vida de la Virgen María, de los Apóstoles, de los Mártires, de los Santos. Visiones y Revelaciones" de
Ana Catalina Emmerick, beata, por ahora. Lo recomiendo muchísimo, está lleno de detalles y relatos de escenas no conocidas, de la vida de estos dos santos. Qué grandes santos!!!
Impresionan su fe, su vida de oración, su generosidad con todos, daban todo lo que tenían, y no era poco, y aún sabiendo que muchos se les acercaban por interés. La espera, la confianza en Dios sobre todo, los años de esterilidad, en fin, la verdad que es tan enriquecedor, tan interesante todo... Lo recomiendo para todos, al igual que todos los libros de Ana Catalina, son visiones que ella tiene, que vive como trasladada ahí, y está presente en el momento en que pasan, una excepcional gracia de Dios para que diera a conocer tantas cosas desconocidas e ignoradas.
Gracias a estas lecturas pude conocer a Santa Ana y a San Joaquín, matrimonio santo, modelo de esposos, padres y abuelos. Y puedo decir que me han sido de gran ayuda, debemos aprovechar su poderosa intercesión!!
Tengo un pequeño ejemplo de ayuda directa de Santa Ana, no me acuerdo si fue antes o después de haber leído este libro, creo que fue antes. Cuando nació Bernardo, a los 6días, estando ya en casa, tuvimos que internarlo en neonatología porque tenía la bilirrubina muy alta, ictericia le llaman. No es grave si se baja a tiempo con las lámparas, pero para nosotros fueron difíciles y larguísimos esos 3 dìas de internación. Al poco tiempo de tenerlo en casa otra vez y ya más tranquilos todos y contentos, una noche, eran las 3 de la mañana, me encuentro con que el bebé lloraba de hambre y yo que no tenía una gota de leche. Así de golpe se me había ido la leche, sin previo aviso! Tuvo que salir Juan "corriendo" a buscar una farmacia abierta y comprar una lata de leche en polvo para recién nacido. Y yo lo esperaba con Berni a los gritos, mientras esterilizaba la mamadera y hervía el agua. Ahí nomás que tuvimos que empezar con las mamaderas, aunque yo lo ponía siempre al pecho todas las veces que le tocaba para que tomara algo, había muy poco para tomar...

Me sentía tan mal, pensar que tan sólo 15 días lo había podido amamantar, y que supuestamente debido al stress de la cesárea, la internación por la ictericia, etc, se me había ido la leche. Empecé a tomar malta, agua lo más que podía (en pleno invierno) y tratar de descansar, todo para recuperar la leche. Y seguía poniendolo a chupar antes de las mamaderas, para que sacara todo lo que hubiera de leche. Ya no sabía que hacer.
Fue por esos días que pensé a quién podía rezarle especialmente, y encontré una estampita de Santa Ana que había venido pegada a un regalito. Asíque me dije, es la Madre de la Virgen, madre santa, sabe lo que es mejor para los hijos, seguro me va a escuchar. Dicho y hecho, empecé a pedirle, y Sta. Ana me escuchó! Y volví de a poco a tener leche, cada día un poquito más, hasta que llegué a poder dejar del todo las mamaderas y terminé amamantando a Berni mucho más tiempo de lo que había podido hacer con mis otros hijos.
Es un pequeño testimonio de la ayuda que para mí fue enooooormeeee, de nuestra santa. Y ahora le rezamos por el próximo nacimiento, que ya falta tan poco, para que el bb nazca sano y fuerte, que podamos llegar al final del embarazo, y que salga todo bien en la operación, y yo pueda recuperarme pronto y bien, para poder atender al bb y a los otros cuatro.