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Pequeño gran logro


Después de casi 2 meses de ensayo y error al fin podemos decir que Berni  ¡dejó los pañales! La noticia ya es oficial, y porque costó mucho trapo de piso y lavarropas, es un buen motivo para festejar, jajaja :-)

Casi todos los nuestros, (4 hasta el momento) nos dieron muchísimo trabajo con el tema... incluso hoy desayuno con la noticia de que hay una cama hecha pis, y no es precisamente la de Berni... (igual a Berni el pañal de noche le va a durar un tiempito más!!!! hasta que empiece a salir seco, creo)

No tengo un método para aconsejar a nadie, no sé mucho sobre cómo y cuando enseñar a un niño a controlar, a pedir para ir al baño. Me guío por el instinto (aunque el cumplir 2 años puede ya ser tenido en cuenta) y un poco como siempre por la experiencia de  otras madres, abuelas, etc y la nuestra propia. En este caso fue el mismo Berni, que ya tenía 2 años y 3 meses, el que una mañana no quiso tener el pañal puesto, se lo sacó y como no quería ponerse otro, yo interpreté que ya había algo que me estaba diciendo que podía ser el momento. No voy a decir que no me daba fiaca empezar con el entrenamiento, uffff, me daba una fiaca terrible, y tenía muchos argumentos como para justificarme y seguir poniéndole pañales a Berni (demasiado trabajo en casa, el escaso lenguaje de Berni, que mejor espero a las vacaciones, al verano, y blabla).  Aunque también sabía que iba a ser buenísimo tener uno menos con pañales en casa,  y más pensando lo costosos que son!! los pañales, no los chicos ;-)

Bueno, el hecho es que por todo esto, en estos días tengo un motivo (más) para estar feliz, cuando veo que el pantalón de Berni a la noche, es el mismo que le puse a la mañana. Y cuando lo oigo decir: mamá, pipí pipí!!!!! Y hay que correr a llevarlo al baño!!

Campaña familiar

En estos últimos días nos hemos decidido a empezar a poner fin a una situación familiar que nos pesa. Como saben, tenemos 5 hijos, de 7 años a 4 meses. Y a pesar de que son muy buenos chicos, les cuesta obedecer. Cuando les  pedimos, o mandamos que hagan algo, ellos nos contestan, preguntan por qué, protestan, proponen sus cambios, empiezan con “peroooo…”, se rebelan, desafían, etc, etc.

A modo de ejemplo les cuento una situación que se repite casi todos los días: luego de jugar en su cuarto dejan todos los juguetes tirados, un lío que no se puede ni poner un pie en el piso. Ahí viene el pedido: "ordenen los juguetes". Y ahí nomás empiezan las quejas: "que yo no puedo, que siempre yo ordeno y los demás no, que sí pero sólo ordeno los míos, que solos no podemos, ordenamos si vos nos ayudás, y bla bla bla". Bueno, pasa un rato, cuando vuelvo al cuarto todo sigue igual, nadie ordenó nada. Entonces viene un segundo pedido, tal vez un tercero... y luego, el enojo, ufff... y ahí viene la actitud que intentamos cambiar: los gritos. En lo personal, me enojo mucho cuando no obedecen. Y veo que como padres nos estamos acostumbrando a creer que la única forma de lograr que hagan caso es dando unos gritos. Pero no nos gusta hacerlo. Y menos cuando hay tantas ocasiones: a la hora de vestirse, del baño, si les pido a las más grandes que hagan sus camas,  que ayuden a poner la mesa, o que dejen de pelear…



En esto estamos, entre renegar, gritar, reprender, sentir que me he pasado el día lidiando con los chicos, etc… cuando algo nos hace pensar: en Misa el domingo pasado escuchamos la 2da. Lectura, de la Carta de San Pablo a los cristianos de Efeso, se las transcribo:

 (Ef 4, 30-5, 2)

Hermanos: No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final. Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo. Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.

Y si a esto le agregamos que hace unos días estamos viendo con los chicos la serie de  la familia Ingalls, "La casita de la pradera", con tantos y tan valiosos ejemplos para padres e hijos... entonces resulta que nos empezamos a sentir muy lejos del ideal de familia que queremos. 

Así que con Juan comenzamos nuestra campaña “no más gritos en casa”, para que en nuestra casa se respire paz, para que podamos lograr una conviviencia más armónica y más feliz para todos, para que los chicos aprendan a obedecer a sus padres y mayores sin gritos, para que ellos no aprendan a gritar para conseguir lo que quieren… para que como padres podamos encontrar recursos pacíficos a la hora de retar o de mostrar la autoridad...

En fin, esta semana: Campaña por la paz en nuestra casa, allá vamos… 

(la foto no tiene mucho que ver, no? pero es divertida!!)

Fin de clases!!!

Hoy nuestros chicos terminaron las clases. Qué alegría. Ultimamente entre el calor a veces agobiante y el cansancio propio de esta época del año, la verdad es que estábamos deseando que terminaran de una vez!
Gracias a Dios todos han tenido un muy buen año.
Empezando por José, en su primer año de jardín, la salita de 3, fue toda una sorpresa para nosotros. Al comenzar, en la primer entrevista con su seño, yo la había prevenido sobre el caráctercito de nuestro hijo. Temía que iba a ser de los terribles, de esos por los que la maestra nos llamaría más de una vez... Pero no, para gran asombro mío, ya en las primeras semanas, luego de la adaptación, la respuesta de la seño ante mis preguntas fue: "josé se porta hermoso!, acá es un duque!!!" yo no podía creer que hablara de josé, pero sí, parece que en el jardín es una maravilla porque siguió así todo el año, los berrinches, caprichos, gritos y demás los dejó para la casa, ejem... lo de "duque" sirvió para cargarlo un poco!!
Que contar de Tere, casi una niña ejemplo, bueno... son mis hijos, disculpen!

En el jardín le ha ido tan bien, fue superando de a poco su natural timidez, sorprendiendo a todos con sus dibujos (digna hija de su padre) y sus aportes. Trajo un boletín muy lindo. La verdad que las tres maestras están muy contentas con nuestros hijos y eso me pone muy contenta a mí también. Se nota? no importa, si no es mérito mío!

María también ha sido una sorpresa muy linda en el colegio, empezó primer grado con tanto entusiasmo!! Si bien ya entró leyendo, progresó muchísimo en la escritura y en la lectura. No tuvimos mucha oportunidad de hablar con su maestra durante el año, porque siempre me decía que mari iba muy bien, que no tenía problemas. Pero hoy nos felicitó por lo buena alumna que había sido.
No quiero seguir porque ya estoy pareciendo de esas madres que creen que sus hijos son super...ufff!
En fin, esto es para agradecer a Dios por este año escolar de nuestros hijos, por lo bien que les ha ido, por todas las bendiciones que nos dá a cada momento y cómo cuida de nosotros!! Y también para poner en sus manos estas vacaciones que acabamos de empezar, que con nuestras vidas demos siempre gloria a Dios.
Felices vacaciones!!

Educar a nuestros hijos

“Decálogo para formar un delincuente” (publicado en el libro “Reflexiones de un juez de menores”,del juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, España)

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, festéjeselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Hay cosas que son realmente graciosas o por lo menos logran provocar sonrisas. Pero la verdad que de sólo pensar que muchos padres las cumplen, ya da tristeza... Tanto miedo tenemos los padres a generar traumas en nuestros hijos por ponerles límites? o es comodidad ser premisivo? o tal vez signo de modernidad?
En todo caso prefiero que me digan que soy antigua o demasiado exigente con mis hijos (cosa que no creo) a que ellos se vayan "educando" según modas...
La educación es todo un proyecto para ir construyendo día a día y desde que nace cada hijo, como padres debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos y no pensar que tal o cual permiso, capricho, o lo que fuera, no va a tener importancia. Yo creo que sí. Que de las cosas pequeñas de todos los días se aprende y se enseña. Y que el amor tiene que prevalecer en todas las cosas. También que cuando nosotros nos equivocamos o nos excedimos en un reto, sepamos pedir perdón a nuestros hijos. Seguro que ese acto de humildad les enseña más que muchos sermones.



Que los hijos no olviden el 4to. mandamiento: Honrar padre y madre
y que los padres no olvidemos que todo lo que hagamos sea retar, poner límites, en fin, educar, todo debemos hacerlo con amor y por amor.