El matrimonio cristiano

Cuando pienso en las parejas que no se casan por la Iglesia, siento mucha tristeza. Pienso  no sólo que su unión no está bendecida por Dios, sino que se están perdiendo toda esa gracia y esa fuerza maravillosa que nos da el sacramento del matrimonio, y que es justamente lo que nos ayuda a sobrellevar todas las pruebas que se nos presentan, especialmente las originadas entre y por  nosotros, llamemoslas crisis matrimoniales, o simplemete peleas, desacuerdos, distanciamientos, etc, etc.

Qué más lindo, para los casados, que saber que en el camino de la santidad al que todos estamos llamados, contamos con compañía, y que esa compañía no es ni más ni menos que elegida por nosotros mismos, se trata de la persona de la que nos hemos enamorado!!! Y que será nuestra ayuda para santificarnos, como nosotros lo seremos para el o ella.

Buscando sobre este tema encontré unas entrevistas a San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que nos ha dejado una valiosísima catequesis sobre la familia y el amor humano. Aquí van algunas de las cosas que más me llaman la atención, tal vez porque es justamente lo que más necesito aprender. Y me resultan enseñanzas plenas, que quiero compartir.


(...)El matrimonio está hecho para que los que lo contraen se santifiquen en él, y santifiquen a través de él: para eso los cónyuges tienen una gracia especial, que confiere el sacramento instituido por Jesucristo. Quien es llamado al estado matrimonial, encuentra en ese estado -con la gracia de Dios- todo lo necesario para ser santo, para identificarse cada día más con Jesucristo, y para llevar hacia el Señor a las personas con las que convive.

Por esto pienso siempre con esperanza y con cariño en los hogares cristianos, en todas las familias que han brotado del sacramento del matrimonio, que son testimonios luminosos de ese gran misterio divino  de la unión y del amor entre Cristo y su Iglesia. Debemos trabajar para que esas células cristianas de la sociedad nazcan y se desarrollen con afán de santidad, con la conciencia de que el sacramento inicial -el bautismo- ya confiere a todos los cristianos una misión divina, que cada uno debe cumplir en su propio camino.

Todos sabemos que al matrimonio hay que construirlo día a día, alimentarlo, cuidar ese amor que tiene que crecer y madurar pero a la vez ser siempre joven y nuevo. No dejar que la rutina nos abrume y nos quite las ganas, de algún modo ser siempre novios, agradeciendo por poder vivir la felicidad de estar juntos.

(...) Que no olviden que el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo de todos los días, en el que colabora la familia entera; en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad; en el aprovechamiento también de todos los adelantos que nos proporciona la civilización, para hacer la casa agradable, la vida más sencilla, la formación más eficaz.

Los matrimonios tienen gracia de estado -la gracia del sacramento- para vivir todas las virtudes humanas y cristianas de la convivencia: la comprensión, el buen humor, la paciencia, el perdón, la delicadeza en el trato mutuo. Lo importante es que no se abandonen, que no dejen que les domine el nerviosismo, el orgullo o las manías personales. Para eso, el marido y la mujer deben crecer en vida interior y aprender de la Sagrada Familia a vivir con finura -por un motivo humano y sobrenatural a la vez- las virtudes del hogar cristiano. Repito: la gracia de Dios no les falta.

Y  las peleas, uffff, aunque estamos hoy en día mucho mejor que en nuestros comienzos, como nos cuesta aprender todo esto:
 
Si alguno dice que no puede aguantar esto o aquello, que le resulta imposible callar, está exagerando para justificarse. Hay que pedir a Dios la fuerza para saber dominar el propio capricho; la gracia, para saber tener el dominio de sí mismo.

Porque los peligros de un enfado están ahí: en que se pierda el control y las palabras se puedan llenar de amargura, y lleguen a ofender y, aunque tal vez no se deseaba, a herir y a hacer daño.

Es preciso aprender a callar, a esperar y a decir las cosas de modo positivo, optimista. Cuando él se enfada, es el momento de que ella sea especialmente paciente, hasta que llegue otra vez la serenidad; y al revés. Si hay cariño sincero y preocupación por aumentarlo, es muy difícil que los dos se dejen dominar por el mal humor a la misma hora...

Otra cosa muy importante: debemos acostumbrarnos a pensar que nunca tenemos toda la razón. Incluso se puede decir que, en asuntos de ordinario tan opinables, mientras más seguro se está de tener toda la razón, tanto más indudable es que no la tenemos. Discurriendo de este modo, resulta luego más sencillo rectificar y, si hace falta, pedir perdón, que es la mejor manera de acabar con un enfado: así se llega a la paz y al cariño. No os animo a pelear: pero es razonable que peleemos alguna vez con los que más queremos, que son los que habitualmente viven con nosotros.  Por tanto, esas pequeñas trifulcas entre los esposos, si no son frecuentes -y hay que procurar que no lo sean-, no denotan falta de amor, e incluso pueden ayudar a aumentarlo.

Un último consejo: que no riñan nunca delante de los hijos: para lograrlo, basta que se pongan de acuerdo con una palabra determinada, con una mirada, con un gesto. Ya regañarán después, con más serenidad, si no son capaces de evitarlo.

La paz conyugal debe ser el ambiente de la familia, porque es la condición necesaria para una educación honda y eficaz. Que los niños vean en sus padres un ejemplo de entrega, de amor sincero, de ayuda mutua, de comprensión; y que las pequeñeces de la vida diaria no les oculten la realidad de un cariño, que es capaz de superar cualquier cosa.

Para  terminar, les cuento que hacía mucho que quería escribir algo sobre el matrimonio, pero... como se acercaba el día de la boda de mi amiga Alejandra, quise dedicarsela a ella y a su novio Alfonso, que el día 28 de noviembre se casan en México. Y como a Ale la conocí gracias a este blog, qué mejor que desde acá mandarle todo mi cariño en este momento tan especial de su vida. Asíque Ale, amiga, que seas muuuuuy feliiiiiiiiiiiiiz!!!!!!!!!!!!!!!! y que Dios te bendiga mucho y la Virgen de Guadalupe te cuide en cada momento, en esta nueva misión que empiezas al formar esta familia cristiana que va a dar luz y amor a todos los que los rodeen!!!!

De todo corazón, junto a Angel de Siete en familia, unidos en la oración entre España, Argentina y México.

¡¡¡¡¡¡M U C H A S    F E L I C I D A D E S     

A L E J A N D R A    Y    A L F O N S O!!!!!!!!!!

Oración de los Esposos 

Señor: Haz de nuestro hogar un sitio de tu amor.
Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión.
Que no haya amargura porque Tú nos bendices.
Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas.
Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón.
Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros.
Que sepamos marchar hacia Tí en nuestro diario vivir.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.
Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.
Haz, Señor, de nuestras vidas que quisiste unir 
una página llena de Ti.
Haz, Señor, de nuestros hijos lo que Tú anhelas:
ayúdanos a educarles y orientarles por el camino.
Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
Que hagamos del amor un motivo para amarte más.
Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro 
nos concedas el hallarnos unidos para siempre en Ti.

Amén.


Y para lo último, lo mejor: el video que hizo Angel para Ale!!!!!!! (http://angelsanchezt.blogspot.com/2009/11/para-alejandra-y-alfonso.html)

(muchas gracias a Angel por este video tan lindo y emocionante y a Juan por el marco de la foto, muy lindo también!)

9 comentarios:

Angelo dijo...

Te ha quedado precioso. Estais hechos unos artistas. Vais a ser apostles de la bondad y de la belleza que el Señor ha puesto en vuetras vida. Un abrazo

Alejandra dijo...

Flor!, vengo de visitar el blog de Angelo y ahora veo esto y me siento tan feliz y agradecida contigo y con él! Gracias!...que sorpresa tan bonita! y cómo me gustaría que estuvieran en mi boda, ahí en la Iglesia, me los imagino en las primeras filas, con sus familias atendiendo a la ceremonia con devoción. Gracias por rezar por nosotros, es sin duda el mejor regalo que podemos tener Alfonso y yo. Gracias por todo Flor y por supuesto estamos en contacto siempre. Te mando un beso y un abrazo!

eligelavida dijo...

¡Felicidades a los novios! Un gran post Flor. Me ha gustado especialmente lo que dices de que hay que ser conscientes de que no siempre tenemos razón. Además, escribes desde la experiencia, y se nota por el cariño con que dices las cosas. Un abrazo.

Fran dijo...

¡Muchas felicidades a Alejandra!!
Florencia, le has hecho un regalo precioso con este escrito...y superpráctico, para que lo peguemos en la pared todos.

Florencia dijo...

Aleeee, me alegro mucho que te haya gustadooooo!!!!!!! Síii, qué lindo sería estar en tu boda :-) pero va a ser como si estuviéramos, el sábado pasaré el día con el corazón en México :o)
Vivan los novios!!!!!

Gracias Angel, Elige y Fran por todo el apoyo y sus palabras cariñosas!!!!
Un abrazo a todos

Luis y Mª Jesús dijo...

Desde luego tengo claro que si Luis y yo no nos hubieramos unido en Cristo ya no estaríamos juntos. el matrimonio es difícil y sin la ayuda de la Gracia casi imposible.
Muchos besos

Guerrera de la LUZ dijo...

Flor, este post es maravilloso, me ha emocionado. Muchas gracias por todos los consejos. Si algún día me vuelvo a enamorar ya te contactaré :)
Yo me casé por lo civil y así me fué... claro que eso fué antes de conocer al Señor.

Un abrazo linda.

Hugo S. Castorina. dijo...

Gracias Florencia por subir todo ésto, tus palabras animan a seguir adelante. Saludos a Juan!!!!! Dios y la Virgen bendigan tu familia!

Florencia dijo...

Sí María Jesús, pienso igual que vos, a nosotros también nos hubiera sido muuuuuy difícil seguir juntos, es cierto el matrimonio es un camino nada fácil, tantas veces caemos y es Dios quien nos da la fuerza para levantarnos.

Guerre, gracias por tu apoyo! el civil es trámite, para mí sólo un papel, es cierto q tiene su importancia para la vida en la sociedad, pero claro que para los cristianos el que vale es el sacramento.

Gracias HUgo por pasar y por tus palabras!!!
Un abrazo a todos :-)