
Con este tema de la epidemia de gripe A, veo que la gente reacciona de maneras bien diferentes. Por un lado hay personas que se llenan de miedo, tienen terror a contagiarse el virus, y toman todos los recaudos que pueden para evitarlo. Pero a veces esos recaudos son exagerados, y el miedo con el que viven este momento les hace mal, de hecho ya se está viendo un aumento en las consultas a psicólogos y psiquiatras por casos de fobias, pánico y demás enfermedades relacionadas.
Por el otro lado está la gente que simplemente no cree en la gripe A. No hacen caso a las recomendaciones, salen y hacen todas las cosas como si nada pasara, se ríen de los que se cuidan de saludarse, o los que se lavan obsesivamente las manos a cada rato. Están todos paranoicos, dicen. Incluso hemos escuchado decir a alguien q viajaba en el fin de semana largo q se implementó como medida sanitaria, y que se pedía que no se usara para hacer turismo, que no pasa nada con la gripe A, si es un invento del gobierno... Lo malo es que este tipo de actitudes nada ayuda a salir de la epidemia.
En lo personal, sobretodo al principio de esto, creo que me situé, sin caer en extremos, más del lado de los miedosos que de los despreocupados, mal que me pese. Luego fueron pasando los días, y gracias a Dios, fui tomando las cosas de otra manera. Con más calma, con más fe. Considero que soy de las que se preocupan bastante por los peligros existentes, sobretodo desde que soy madre. Pero intento poner a Dios por encima de todo y, como rezamos en la oración por la epidemia, “poder tener prudencia y serenidad para actuar con mucha responsabilidad y así evitar ser contagiados o contagiar.”
Ya han pasado 4 semanas de estas vacaciones forzosas, vamos por la 5ta. La semana que viene empiezan, supuestamente, las clases. Hay quienes temen que haya un rebrote de la enfermedad, de hecho el virus todavía no se fue, ni se va a ir según dicen…
Ahora me encuentro en el punto de no saber si mandar a los chicos al colegio y al jardín. No sé realmente si exagero en no querer mandarlos, o si es una actitud responsable de querer cuidarlos, sobretodo teniendo en cuenta que tenemos al bebé que todavía es muy chiquito. Todavía nos quedan unos días, veremos que decidimos. Dios dirá.
¿Algún consejo?