Cuando lo comenté en casa María se entusiasmó: "Entonces yo también puedo empezar!" Bueno, la verdad es que no habíamos pensado en eso, pero era cierto que ella estaba en la misma situación: tenía 6 años, iba a 1er grado, y ya sabía leer y escribir. Lo único distinto es que María va a un colegio católico y ahí empiezan con la catequesis familiar en 4to. grado, para tomar la Primera Comunión en 5to. Aunque siempre me había parecido un poco tarde esperar tanto, todavía no habíamos llegado a plantearlo en serio con Juan, a ver qué íbamos a hacer con nuestros hijos. Imagínense que recién estábamos estrenando el 1er grado de nuestra hija mayor...El caso es que quedamos en que si ella tenía ganas en serio, le íbamos a preguntar al Padre. A la Misa siguiente, la misma María le fue a preguntar y consiguió su permiso. Al principio yo, que la veía muy chica, pensaba que estaba bien que fuera de "oyente". No sabía si le iba a durar mucho el entusiasmo, tampoco quería ser yo la que la empujara a ir, y como la idea había surgido "casi sin querer", fuimos dejando que las cosas pasaran.
Y las cosas fueron y van pasando muy bien. La verdad es que María está contentísima con la catequesis. A finales del año pasado todo el grupo se confesó por primera vez. Y yo pensé que esa sería la "prueba de fuego" para María. Si no se quería confesar, listo! dejaríamos esto como una anécdota y ella tomaría la Primera Comunión con sus compañeros del colegio, cuando fuera a 5to. grado. Pero qué equivocación la mía. Una vez más, nuestros hijos nos sorprenden: no sólo se confesó aquella primera vez, sino varias veces ella solita estando en misa se levantó del banco y se fue a la cola para confesarse.
Y parece que el ejemplo echa raíces: Teresa ya se está preparando para seguirle los pasos, y hasta a una amiguita del colegio le gustó la idea!
Quedan menos de 3 meses para el gran día. Y me emociono de sólo pensarlo...






